Luna
Luna no es un cuento en el sentido tradicional, sino un pequeño poema para recitar, repetir y casi cantar. Sus imágenes sencillas y sus palabras rimadas invitan al bebé a mirar, escuchar, anticipar y participar. Lo recomiendo porque recuerda que las primeras lecturas no consisten en aprender letras ni en acumular palabras: nacen de una voz conocida, una mirada compartida y el placer de repetir juntos. Con muy pocos elementos, Antonio Rubio y Óscar Villán convierten cada lectura en un juego y en un momento de vínculo.
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