Cómo interpretar una analítica hormonal en pediatría — versión revisada
La libreta del pediatra · Versión 3.6 · Documento para profesionales sanitarios
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Material educativo y de consulta rápida. Las dosis, pautas y procedimientos deben contrastarse con la ficha técnica, los protocolos vigentes y las circunstancias clínicas de cada paciente. No sustituye el juicio clínico.
Si eres madre, padre o cuidador: no utilices esta información para tratar a tu hijo. Consulta siempre con tu pediatra.
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La herramienta que acompaña esta entrada no está validada clínicamente. Solo se ha probado con casos simulados. Sirve para ordenar el razonamiento, no para diagnosticar.
La idea cabe en pocas líneas. Primero se mira al niño. Después se lee el resultado con el método y el rango del laboratorio que lo midió. Un valor fuera de rango es un motivo para repetir y valorar, y pocas veces para diagnosticar. Lo que se hace a continuación se ordena en cuatro niveles, los mismos que usan las infografías y la herramienta.
Esta entrada es el manual de uso de la colección «Hormonas en pediatría», que reúne una guía de umbrales de decisión, una herramienta de valoración y varios esquemas por ejes hormonales. Todos siguen el mismo recorrido:
Contexto clínico: crecimiento, pubertad y edad ósea.
Método y rango del laboratorio que procesó la muestra.
Fuera de rango no significa enfermedad.
Del resultado a la conducta.
Paso 1. Primero, el contexto clínico
Paso 1. Primero, el contexto clínico
Una concentración hormonal aislada diagnostica poco. Antes de interpretarla conviene tener delante la edad y el sexo, la curva de crecimiento y el estadio puberal. Según el caso, también la talla diana, el volumen testicular y la edad ósea.
Velocidad de crecimiento
Informa más que un IGF-1 suelto. Una velocidad baja, sobre todo si el niño va cruzando percentiles hacia abajo, obliga a buscar patología aunque el IGF-1 esté dentro del intervalo. Y una aceleración acompañada de progresión puberal y adelanto de la edad ósea puede ser una pubertad precoz.
La guía de derivación de la Pediatric Endocrine Society mantiene la talla por debajo del P3 como criterio, pero incluye como motivos independientes una velocidad de crecimiento anormal en mayores de 3 años y una talla claramente inferior a la esperada por la talla diana (1). Cruzar percentiles hacia abajo después de los 3 años es una señal de alarma. Antes de esa edad es frecuente en el retraso constitucional del crecimiento y la pubertad.
A todo esto se suma el ritmo madurativo. Dos niños de la misma edad pueden estar en fases distintas del estirón puberal sin que ninguno tenga nada, y las curvas de velocidad habituales, agrupadas por edad cronológica, no lo reflejan (2). El Estudio longitudinal de Barcelona (Carrascosa et al.) ofrece patrones de talla y de velocidad para cinco grupos de maduración, según la edad de inicio del brote puberal: desde el inicio muy temprano (8-9 años en las niñas) hasta el muy tardío (14-15 años en los niños) (3). Ayuda a no tomar por lento a un madurador tardío ni por acelerado a uno precoz.
Tiene un límite práctico: el grupo solo se conoce con certeza con mediciones seriadas, así que sirve más para reinterpretar una trayectoria que para decidir en una sola visita. Y los umbrales de velocidad que aparecen más adelante (más de 6 cm al año, por ejemplo) no están ajustados por tempo. En una maduradora muy temprana, esa velocidad puede ser perfectamente la suya.
Desarrollo puberal
El estadio de Tanner es imprescindible para leer gonadotropinas, esteroides sexuales y también IGF-1.
En el niño, el inicio puberal se define por un volumen testicular de 4 mL o más, o una longitud testicular superior a 2,5 cm. En la niña, por la aparición de tejido mamario en estadio II (telarquia), que se distingue de la lipomastia por la palpación. Así lo recoge la guía de la Endocrine Society de 2026 sobre pubertad precoz central (4).
Esa guía cambia algo la práctica. En niñas con telarquia entre los 7 y los 8 años sugiere vigilar con exploraciones cada 4-6 meses, en lugar de pedir de entrada laboratorio o imagen. En menores de 7 años con estadio II sugiere también observar 4-6 meses, para separar la pubertad que no progresa o lo hace despacio de la que avanza rápido.
No se espera si hay estadio III o superior, progresión al III antes de los 8 años, crecimiento acelerado (más de 6 cm al año) o síntomas neurológicos, ni tampoco si hay hiperandrogenismo o manchas café con leche. Son recomendaciones condicionales, con certeza de la evidencia muy baja.
Cuando hay que evaluar, el primer paso bioquímico es una LH basal. No sustituye a la exploración y por sí sola no decide el diagnóstico.

Edad ósea
No se interpreta de forma aislada, pero puede cambiar bastante la orientación.
Un adelanto marcado, sobre todo con aceleración del crecimiento y progresión puberal o virilización, aumenta la sospecha de exposición a esteroides sexuales, de pubertad precoz o de patología suprarrenal. En la pubarquia precoz, el adelanto de la edad ósea, la aceleración del crecimiento o los signos de virilización orientan hacia una causa suprarrenal y a medir la 17-OHP matutina. La edad ósea, sin embargo, no es por sí sola un criterio de indicación validado: la decisión depende del conjunto clínico, y lo que lo respalda hoy es una comunicación a un congreso (5), de modo que conviene tomarlo como orientación preliminar.
Una edad ósea retrasada aparece, entre otros escenarios, en el retraso constitucional del crecimiento y la pubertad, el hipotiroidismo o el déficit de GH.
Más que preguntarse si va adelantada o retrasada, ayuda comprobar si encaja con la auxología y con el desarrollo puberal de ese paciente.
Paso 2. Después, el método y el rango del laboratorio
Los resultados hormonales pediátricos no se leen con intervalos de adultos, que dan falsas alarmas en la infancia y la pubertad (6). Además de la edad y el sexo, algunas hormonas necesitan intervalos por estadio puberal, y plataformas distintas pueden dar resultados distintos con la misma muestra. Por eso este recurso no ofrece un «valor normal» universal.
La variabilidad es el centro de este recurso. Un mismo resultado puede ser normal en un laboratorio y estar alto en otro: cambian la plataforma, el método, la edad, el sexo, el estadio puberal y la hora de la extracción. Manda siempre el rango de tu laboratorio.
Usa el intervalo pediátrico del laboratorio
Siempre que se pueda, el que corresponda a edad, sexo, estadio puberal (si existe) y método analítico. Si el informe solo trae un intervalo de adulto, pregunta al laboratorio si dispone de intervalos pediátricos validados para ese ensayo. Si no hay uno apropiado, es mejor reconocer la limitación que etiquetar el resultado como normal o patológico sin fundamento. En la herramienta, un valor sin rango no se clasifica y decide la auxología.
Los puntos de corte no son universales
Se nota sobre todo con la LH basal. La guía de la Endocrine Society de 2026 sugiere empezar la evaluación bioquímica de una posible pubertad precoz central con una LH basal medida con un ensayo ultrasensible, en lugar de hacer de entrada una prueba de estímulo con GnRH o con un análogo. Un ensayo ultrasensible debe detectar concentraciones muy bajas, del orden de 0,05-0,1 UI/L. La muestra matutina (8-10 h) puede ser la óptima, sobre todo en pubertad inicial, aunque el panel de la guía dio por aceptable medirla a cualquier hora (4).
Lo que la guía no hace es fijar un punto de corte universal: dice que los cortes adecuados siguen siendo inciertos y que pueden variar con la edad, el sexo y el estadio puberal.
En la literatura circulan valores de LH basal con ensayos ultrasensibles (0,2 UI/L en estadio II o 0,3 UI/L en estadio III, por ejemplo) como indicio de activación central en niñas (7, 8). Salen de series de tamaño limitado, con ensayos y poblaciones distintos, y su sensibilidad es baja: con 0,21 UI/L, una de ellas encontró un 38 % en estadio II y un 56 % en el III (7). Sirven para decidir si repetir la muestra o plantear una prueba de estímulo, no para confirmar ni descartar por sí solos una activación central.
Una LH baja o indetectable tampoco la excluye. Si la clínica y la LH basal no concuerdan, la guía contempla repetir una muestra matutina o hacer una prueba de estímulo, sobre todo cuando la sospecha es alta o el cuadro avanza deprisa (4). En los niños la evidencia es escasa.
Los cortes de la herramienta dependen del método y de la población de la que proceden. No son límites fisiológicos.
Cuándo y cómo se obtuvo la muestra
Varias determinaciones dependen mucho de las condiciones preanalíticas. El cortisol sigue un ritmo circadiano. La 17-OHP se interpreta según la hora de la extracción. Una prolactina algo alta puede deberse al estrés, al sueño, al ejercicio o a la propia venopunción. También conviene repasar la medicación y los suplementos: la biotina interfiere en algunos inmunoensayos y da resultados que no cuadran con el niño.
Cuando una analítica no encaja con el paciente, mi primera pregunta va hacia la muestra y no hacia el niño: ¿se obtuvo en las condiciones adecuadas?, ¿el método es el apropiado?, ¿puede haber una interferencia?
Paso 3. Fuera de rango no significa enfermedad
Un intervalo de referencia central del 95 % incluye, por definición, al 95 % de la población con la que se construyó. Cerca del 5 % de los sanos queda fuera.
El problema crece al pedir muchas determinaciones. Con diez resultados independientes y un intervalo del 95 % para cada uno, la probabilidad teórica de que al menos uno salga fuera es 1 − 0,95¹⁰ = 40,1 %. Es una simplificación, porque las variables hormonales no son necesariamente independientes, pero explica que un panel amplio casi siempre traiga algún asterisco sin significado patológico.
Qué hacer después depende de la hormona, de cuánto se aleja el valor, de si se reproduce al repetirlo y, sobre todo, de si concuerda con lo que se ve en el niño.

El SDS estimado no es un diagnóstico
Si el laboratorio da un SDS validado para la edad, el sexo y el estadio puberal, es preferible a cualquier estimación hecha con los límites del intervalo. Cuenta sobre todo en el IGF-1 y el IGFBP-3.
La herramienta estima la posición relativa de un resultado a partir del intervalo que introduces. Parte de que ese intervalo contiene al 95 % de los sanos, entre los percentiles 2,5 y 97,5, y de que la distribución es log-normal (normal en la T4 libre, la glucemia y la HbA1c). No se estima si el límite inferior es 0. Es una convención de cálculo, no el SDS que se obtiene con las curvas y los algoritmos propios del ensayo. Tiene dos riesgos concretos: si la distribución real no es log-normal la estimación se sesga, y un número con decimales transmite una precisión que no tiene, de modo que la herramienta lo redondea a un decimal. No debe usarse para diagnosticar un déficit de GH.
IGF-1: siempre junto al crecimiento
Un IGF-1 bajo puede apoyar la sospecha de una alteración del eje GH-IGF, pero no diagnostica por sí mismo un déficit de hormona de crecimiento. Depende de la edad, del estadio puberal y del estado nutricional, y como prueba aislada rinde poco. Con un corte de −2 SD, un centro comunicó una sensibilidad del 79 % y una especificidad del 38,6 % (9), y otro, del 54 % y el 47 % (10). Son comunicaciones a congresos: datos preliminares.
La guía de la Pediatric Endocrine Society incluye IGF-1 e IGFBP-3 en el estudio inicial del niño con sospecha de talla baja, junto con TSH y T4, hemograma, VSG o PCR, bioquímica general, transglutaminasa con IgA total y edad ósea (1). Antes de dar importancia a un IGF-1 bajo hay que descartar desnutrición, enfermedad crónica, hipotiroidismo y celiaquía.
Las pruebas de estimulación de GH tampoco son perfectas: en una serie de 73 niños, la tasa de falsos positivos de una prueba única fue del 33 % con un corte de 7 ng/mL y del 23 % con 5,5 ng/mL, sobre todo en varones peripuberales, por lo que se aconsejan dos pruebas y valorar el cebado con esteroides sexuales en los peripuberales (10).
El orden práctico: curva de crecimiento → velocidad de crecimiento → talla diana → edad ósea → contexto clínico → IGF-1 y SDS. Al revés no funciona.
Valoración hormonal pediátrica
Introduce los datos del paciente y, para cada determinación, el valor y el rango que figura en el informe del laboratorio, que es la referencia principal. Si el informe no trae rango, marca la casilla: la herramienta no usa ninguna cifra general como sustituto y no clasifica la posición del valor, pero aplica los umbrales de decisión de la guía. Indica la posición de cada resultado respecto al rango que escribes, estima la distancia en DE y emite una valoración global.
Apoyo a la decisión, no diagnóstico. No sustituye al juicio clínico ni a las guías de las sociedades científicas.
Uso profesional y sin validar. Dirigida a profesionales sanitarios. No ha sido validada clínicamente: solo se ha probado con casos simulados.
Privacidad. Los datos se procesan en tu navegador y no se guardan. No introduzcas nombre, fecha de nacimiento ni número de historia.
Rangos. El intervalo del informe del laboratorio manda sobre cualquier otro. Las tablas de consulta (CALIPER y Copenhague) están en la guía en PDF. No se calcula un SDS formal ni un percentil. En el IGF-1 y el IGFBP-3 se estima la distancia en DE a partir del rango que escribes, y solo orienta.
Orden de lectura: qué pesa más que el número
- Clínica y auxología. Estadio de Tanner, velocidad de crecimiento, talla en DE y respecto a la diana, y edad ósea. Un IGF-1 bajo solo orienta a déficit de GH con talla baja y velocidad lenta, y un IGF-1 normal no lo excluye. La edad ósea adelantada orienta a pubertad precoz o hiperplasia suprarrenal, y la retrasada a retraso constitucional u otras causas. El Tanner informa mejor que la edad cronológica. La velocidad de crecimiento depende del ritmo madurativo: valórala con las curvas de velocidad del Estudio longitudinal de Barcelona (Carrascosa y cols., 2018), que distinguen cinco grupos según la edad de inicio del brote puberal. El grupo solo se conoce con certeza con mediciones seriadas.
- Rango del laboratorio que midió la muestra. Es la referencia principal. Los rangos de adultos pueden dar falsas alarmas en la infancia y la pubertad (CALIPER; estudio de Copenhague).
- Distancia en DE. Un intervalo de referencia contiene al 95 % de los sanos (aproximadamente ±2 DE), así que uno de cada veinte sanos queda fuera en cada determinación, y con diez determinaciones la probabilidad de que al menos una salga de rango es de alrededor del 40 %. Estar fuera de ±2 DE es una alerta para mirar y repetir, no un diagnóstico. La herramienta estima la DE a partir del rango que escribes, suponiendo que contiene al 95 %.
- Variabilidad. Los rangos cambian con el método, la plataforma, la edad, el sexo y el estadio puberal. En CALIPER, la LH, la FSH y la progesterona salieron más altas en Beckman que en Abbott, y en Alinity la T4 libre y la prolactina necesitaron intervalos propios. Cuentan también la hora de extracción, los fármacos y la biotina.
- Tablas de consulta. Las tablas CALIPER y de Copenhague están solo en la guía en PDF, no en esta herramienta. La herramienta trabaja siempre con el rango del laboratorio que escribes.
Cinco reglas para primaria: sospechar, no diagnosticar
- Un valor fuera de rango no es un diagnóstico. Antes de actuar, comprueba edad, sexo, Tanner, hora de extracción, fármacos, biotina y método.
- Primero la clínica y la auxología. Talla, velocidad de crecimiento, Tanner y, si se dispone, edad ósea. Pide hormonas para responder a una pregunta clínica concreta y no en panel.
- Usa el rango del laboratorio y comprueba que sea pediátrico por edad y sexo. Si el informe solo trae uno de adultos, pide al laboratorio el pediátrico.
- Maneja pocos umbrales de decisión: TSH >10 persistente, telarquia antes de los 8 años (entre los 7 y los 8 se observa 4-6 meses; se evalúa sin esperar con estadio III, progresión rápida o síntomas neurológicos), pubarquia antes de los 8 (niñas) o 9 años (niños), talla bajo el percentil 3, velocidad de crecimiento anormal en mayores de 3 años o talla inferior a la esperada por la talla diana, y prolactina persistente o con síntomas neurológicos.
- Repite antes de actuar y deriva con los datos completos si persiste, hay clínica o el valor cumple un umbral.
Auxología y clínica
Primero la auxología: velocidad de crecimiento, volumen testicular, edad ósea y Tanner. Ya orienta la decisión aunque no tengas analítica.
Rango del laboratorio y determinaciones
Copia el rango del informe en la misma unidad que el valor. Si el informe no trae rango, marca la casilla de esa determinación.
Criterios y fuentes que aplica la herramienta
- TSH: umbral de 10 mUI/L persistente, bocio o clínica; repetición entre 6 semanas y 3–6 meses con anti-TPO (Kapelari y cols., 2008; seguimiento a dos años, 2025; serie ESPE 2024 en lactantes).
- LH basal y pico tras GnRH: la guía de la Endocrine Society (2026) sugiere empezar por una LH basal ultrasensible y no fija un corte universal. Cortes de 0,2-0,3 UI/L: series en niñas (Wankanit y cols., ESPE 2018; Clin Endocrinol 2020). Pico ≥5 UI/L tras triptorelina: propuesta de Cavarzere y cols. (Endocrine, 2024), en discusión. Una LH baja no excluye la activación.
- Estradiol y testosterona: los inmunoensayos sobrestiman o pierden reproducibilidad a concentraciones bajas (estudio Equalis, 2023).
- IGF-1: >0 SDS hace improbable el déficit de GH; talla ≤−2 DE, velocidad baja e IGF-1 <−2 SDS lo hacen muy probable (propuesta de la GHRS); rendimiento limitado como prueba única (comunicaciones ESPE 2024 y BSPED 2025); intervalos específicos del ensayo (Bidlingmaier y cols., 2014).
- DHEA-S y 17-OHP: corte basal matutino de 2 ng/mL (6 nmol/L por inmunoensayo); tras ACTH, <10 excluye y 10–100 ng/mL apoya la forma no clásica; DHEA-S 5–10 veces el límite en hiperplasia suprarrenal congénita (ESPE 2024; Clínica Mayo).
- Prolactina: solapamiento entre adenomas, fármacos y causas idiopáticas, y macroprolactina en el 10,4 % de las idiopáticas (serie nacional turca, 2019, unidades de referencia).
- HOMA-IR: sin umbral pediátrico validado; resistencia fisiológica en la pubertad (Journal of Clinical Medicine, 2024; metaanálisis de 2019).
- ACTH: Edström y cols., Endocrine Connections 2026;15(3):e250541 (529 jóvenes sanos de Copenhague, ensayo Roche Cobas e801): no hay diferencias significativas entre sexos y, en varones, el aumento con la pubertad no fue significativo en muestras antes de las 10 h. Solo se muestran las medianas por Tanner como información.
- Ritmo madurativo y velocidad de crecimiento: Carrascosa A, Yeste D, Moreno-Galdó A, Gussinyé M, et al. An Pediatr (Barc) 2018;89(3):144-52 (Estudio longitudinal de Barcelona, 1.453 niños sanos desde los 6 años hasta la talla adulta): patrones de talla y de velocidad según la edad de inicio del brote puberal.
- Rangos de adultos en niños: Adeli K, et al. Crit Rev Clin Lab Sci 2017;54:358 (CALIPER white paper) y Edström y cols., Endocrine Connections 2026.
- Intervalos de referencia: CALIPER (SickKids) advierte de que deben validarse en cada plataforma y población. Sus tablas y las de Copenhague están en la guía en PDF.
Paso 4. Del resultado a la conducta
Interpretar una analítica hormonal no es poner a cada número la etiqueta de normal o anormal, sino decidir qué hacer después. Para eso usamos cuatro niveles prácticos, los mismos que aparecen en las infografías y en la herramienta.
La tarjeta recoge los cuatro niveles de la tabla. Si no hay ningún hallazgo, la herramienta indica que no hay criterios de derivación. El cuarto nivel, destacado, es la derivación preferente.
Las infografías y los esquemas por ejes (tiroides, suprarrenal, pubertad precoz, crecimiento e IGF-1) aplican estos mismos niveles a cada situación concreta. Quien los consulte sin leer la entrada puede reconstruir la lógica con la tabla de arriba.





Lo que el recurso no hace
Una herramienta con buen aspecto parece más segura de lo que es. Conviene decir hasta dónde llega.
No sustituye al criterio clínico ni a una derivación razonada, y no trae rangos de referencia: se escribe siempre el de tu laboratorio. Muchos umbrales salen de series pequeñas o de comunicaciones a congresos, y la guía marca con un código de nivel la solidez de cada fuente. Algunas filas, como el síndrome de Turner, el hipercortisolismo o el hipertiroidismo, recogen criterio clínico habitual y no tienen una cita concreta detrás.
La estimación de la desviación estándar a partir del rango es una convención, no un SDS formal. La herramienta no tiene validación clínica: solo se ha comprobado con casos simulados, no con pacientes reales. Y los umbrales de velocidad de crecimiento no están ajustados por ritmo madurativo.
Úsala como apoyo y juzga tú el resultado. Si algo no te cuadra, vale más lo que ves en el niño que lo que dice la pantalla.
Bibliografía
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- Carrascosa A, Yeste D, Moreno-Galdó A, Gussinyé M, et al. Crecimiento puberal de 1.453 niños sanos según la edad de inicio de la pubertad. Estudio longitudinal de Barcelona. An Pediatr (Barc). 2018;89(3):144-52. doi:10.1016/j.anpedi.2017.11.018
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Gracias al Dr. Albert Feliú Rovira. Endocrinología pediátrica. Hospital Sant Joan. Reus. por sus sugerencias